20/9/12

Prisiones acolchadas


Quizá el tibio murmullo merece atención
Más del que el que le damos a los punzantes gritos.
La almohada helada con grados bajo cero me hace más pensar.
En sintetizar la frase que no influya en la forma de nadar.
Las brisas costeras me avisaron al llegar
Que si las sigo sintiendo a ti me recordaran.
Los clavos, las cadenas nunca fueron condena.
Mi error fue mirarlas de abajo… de arriba son menos inciertas.
El dueño del lenguaje son los que lo ocupan, nada más
Las cadenas realmente son dulces condenas que en la eternidad se cumplirán
Y si la mirada pícara de las curvas ajenas me recuerda que humano soy
Enfoques deslumbraste guiaran al pobre diablo que quiere tu anhelo.
Es un troglodita de mierda quien piense lo contrario
De que mereces flores y una casa de cristal
Un palacio hecho de arcoíris y unicornios bellos
Una cama de nubes y estrellas que alumbren tu desvelo.

Escobas que no barren toda la basura.


¿Y si es mi destino la pena que nace de la incertidumbre?
¿Y si el amigo no perdona las faltas sin querer?
¿y si el las palabras vestidas de seda se destiñen en color?
Falta agua para el fuego que me está quemando por dentro.

Las noches que me quedan, son todas para pensar…
Los fantasmas de la culpa me querrán marchitar.
Y los días más nublados, se anidaron sobre mi pelo.
vidrios sucios y rotos me cortaran… ya no hay consuelo.

Amigo querido amigo, los recuerdos más vanales aún están;
Los cuerpos de colores oscuros son sabores que  no volarán.
Teñirán el camino del destino del compás de las notas,
Teñirán roja mis ojos de hipócrita y cristalina la lágrima que no merezco usar.

Te recuerdo judas, te recuerdo como el desdichado al desdichar.
Te recuerdo judas, y siento las espinas que nunca me dejaran de clavar.