Hoy estuve a punto de pasar a tu
casa y sólo preguntar “¿cómo estás?” porque recordé lo que no debía recordar.
Echarnos esos momentos en el bolsillo, esas miradas cómplices, esos vasos llenos de vino de cien años que no nos tomamos, son cosas que no debemos quemar.
Definitivamente, quedarán como puertas abiertas que no supimos como cerrar. Sin embargo, el día que sepas como cerrarlas recuerda… tarde o temprano esos vasos se tendrán que tomar y, ojalá sonrías. Eso anhelo y por mientras yo sonrío…
Echarnos esos momentos en el bolsillo, esas miradas cómplices, esos vasos llenos de vino de cien años que no nos tomamos, son cosas que no debemos quemar.
Definitivamente, quedarán como puertas abiertas que no supimos como cerrar. Sin embargo, el día que sepas como cerrarlas recuerda… tarde o temprano esos vasos se tendrán que tomar y, ojalá sonrías. Eso anhelo y por mientras yo sonrío…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Realmente quieres comentar?