No sé cuándo ni cómo comenzó todo
esto, tampoco sé cuando terminó. Pero de que se usaron armas, se usaron.
No sé en que momento perdí, si estaba
tan seguro de haber ganado. Me vuelvo a preguntar ¿en qué momento perdí?
En mis retrospecciones de la noche
es cuando más evalúo los daños y fueron tantos años, las batallas sucesivas, la
sangre derramada que nunca volverá a su lugar. Quizás en algún tiempo
sólo asista los a duelos de mis soldados.
Es tan triste hacer un catastro de
una guerra que supuestamente ganaste, ver en aquella evaluación que no habrán
más caminatas por París ni bailes de tango en la cocina.
Es tan triste saber que el vino
tinto que derramaste en mi pecho fue con indiferencia (“sin querer”)...preferiría rendirme después de haber ganado, Ponerme un bozal de hierro y
mirar al frente como si hubieran embargado...
...¡Pero no! ¡Nunca más!

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Realmente quieres comentar?